Si todos somos super, nadie lo es

Fernanda Martinez
4 min readDec 8, 2020

Hace muchos años, las páginas de internet vivían en armonía, pero todo cambió cuando la nación de Facebook atacó. ¿O como era?

Aún recuerdo, hace varios años, cuando las páginas tenían una personalidad muy definida. Facebook era para platicar con tus amigos y conocidos. Instagram era para subir fotos. Twitter permitía únicamente 140 caracteres, lo cual te obligaba a poner ideas breves, y por lo tanto, la comunicación era rápida. YouTube era para ver a “Edgar se cae”, Yuya y Werevertumorro. Y todos éramos felices. Pero el monstruo de Facebook empezó a cobrar fuerza, y empezó a intentar controlar todo lo demás. Y cuando no pudo conseguirlo dentro de su plataforma, empezó a absorber a la competencia. Primero fue Instagram, en 2012, por mil millones de dólares. Y ese era apenas el comienzo.

Desde su compra Instagram ha cambiado en varias formas. Primero, cuando Snapchat, uno de sus principales competidores, se negó a ser comprado, introdujo la función de historias. Estas historias eran, por explicarlo de una manera sencilla, una versión inferior de la funcionalidad de Snapchat. Sin embargo, tenían una ventaja muy específica: Como la gente ya no tenía que abrir otra cuenta en otra aplicación para ver las historias de las mismas personas, y aprovechando que más gente utilizaba Instagram que Snapchat, la cual además tenía las funcionalidades por las que se hizo grande, resultaron en el desuso de Snapchat. Y aunque esta aplicación sigue en pie, jamás pudo volver a recuperar su puesto como la principal competencia de Instagram, en fuerte medida, porque apenas sacaba una innovación, Facebook la copiaba. Y pronto, no solo la copiaría, sino que la implementaría a todas sus plataformas.

En 2014, Facebook adquiere la aplicación de comunicaciones WhatsApp. Ahora que tenía una de las empresas más grandes de mensajería, Facebook empezó una expansión que hasta la fecha no se detiene. Pero no solo se expandió, sino que empezó a intentar homologar todas sus plataformas. Una de las maneras más claras de ello, y justo en la que nos vamos a centrar, son las historias. Tal vez para mantener su dominio sobre ese mercado, tal vez para hacer que la gente le dedicara más tiempo a cada una de las aplicaciones, Facebook decidió implementar esta función en Messenger, su plataforma de chat entre usuarios de Facebook. Y no solo eso, también en la misma Facebook, red social que poco a poco ha cambiado su enfoque de ser una red social, a convertirse en una plataforma de contenido multimedia, donde se suben videos, se hacen livestreams, se comparten memes, se suben historias, se puede hacer compraventa de objetos, e incluso tiene una función de búsqueda de parejas dentro de los mismos usuarios. Y es justo esta expansión de intereses lo cual ha cambiado la manera en que la mayoría de los gigantes tecnológicos manejan sus plataformas.

Hoy en día, ya todas plataformas parece que están por implementar una función para historias. WhatsApp lo tiene. YouTube lo tiene, lo cual tiene un poco de sentido si consideramos que siempre fue una aplicación de contenido en video. Aplicaciones enteras han nacido con el objetivo de aprovechar este boom de las historias, como es el caso de TikTok. Incluso páginas que no tienen ninguna razón para interesarse en este tipo de contenido lo han implementado, como lo son Reddit y más recientemente Twitter.

El resultado, contrario a lo que estas empresas parecieran querer, es de hartazgo. Fuera de las aplicaciones que están dedicadas a imágenes o video (Instagram, TikTok, y hasta cierto punto YouTube), la mayoría de las historias pasan desapercibidas. Basta con ver la reacción negativa que tuvieron los usuarios de Twitter a la inclusión de esta función, y las pocas historias que podemos ver, donde en su mayoría suelen ser reciclaje de las historias que se subieron a otras plataformas. Pero esto es apenas un síntoma de un problema más grande. Pareciera que cada vez las plataformas están más decididas a volverse la única plataforma de los usuarios.

Hace años, cada página tenía su función, y a los usuarios no les molestaba cambiar entre aplicaciones para disfrutar el contenido específico de cada una de ellas, donde cada persona tenía la opción de dedicarle más tiempo a alguna dependiendo de sus intereses personales. Pero hoy en día, todo el contenido está en todas partes, ya no hay una plataforma específica para nada. Podemos ver posts de Tumblr posteados en Reddit, recortados para Instagram, en una historia en Twitter, desde un duo en TikTok. Cada página está perdiendo, lentamente, la identidad que la caracterizaba, lo cual solo está fomentando el crecimiento de aquellas que ya llevaban la delantera. Pero el hecho de que apenas sale una idea novedosa, esta se implemente en todas las demás, me hace pensar que, inevitablemente, pronto la razón por la cual entrábamos a cada una de ellas desaparezca, y quede una única, controlando nuestro tiempo y nuestra información.

Porque donde todas las plataformas tienen todo, ninguna es mejor.

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